jueves, 27 de octubre de 2011

Comiendo en... las termas de Outariz


Interior de las termas de Outariz. Foto cedida por el Ayuntamiento de Ourense.


Por Ponseby para Químico Cocinero
El viernes pasado me acerqué con una amiga a las termas de Outariz en Ourense, donde disfruté por primera vez ¡a estas alturas! de sus instalaciones, que para mi supusieron la experiencia más cercana que he tenido nunca a eso del "lujo asiático".

Pueden hacerse dos circuitos, el zen y el celta, ambos perfectamente señalizados y numerados que empiezan a cubierto, con vistas siempre al exterior para continuar luego al aire libre con una agradable música de fondo, yendo de poza en poza sin prisa, cayendo en la casilla del choque térmico (sí amigos, podéis elegir entre pasar por la ducha fría o sumergiros en una poza ídem, pero es necesario pasar el trámite, creedme), y entrando en una suave sauna para terminar sobre las tumbonas contemplando con pereza el espejear del río Miño bajo el sol, los árboles entre verdes y ocres y el cielo azul sin nubes.

Y claro, se nos despertó el hambre, así que nos quedamos a comer en la cafetería de las termas, en su estupenda terraza, siempre mirando al río, a la sombra de un cenador.
En primer lugar decidimos compartir una ensalada "Meshi Yu", consistente en un lecho de espárragos verdes y blancos cubiertos de jamón serrano, rodajas de tomate, queso gratinado por encima y un aliño-adorno a base de crema de vinagre de Módena. Nos ofrecieron vinagre y aceite aparte, incluso mayonesa pero, ¿para qué?.

Primer plano de la preciosa y lejanamente oriental Meshi Yu

Y continuamos con un surtido de tostas que como mínimo habría que calificar de generoso porque para dar cuenta de todo tuvimos que hacer acopio a partes iguales de gula y dignidad, ¡mezcla rara donde las haya!. A saber: de jamón serrano (recién cortado, que yo lo vi) sobre tomate cortado en daditos con chorrito de aceite; de paté a las hierbas finas; de chorizo sudando sobre queso derretido y de salmón sobre queso para untar. Dos de cada. No digo más.


Tostas efímeras de salmón


La única pega: no hay postres. Café sí, solo, con leche, frappé..., pero no hay postres, repito. No los hay.
Como no pude sacar fotos de las instalaciones, prohibidas por respeto a la privacidad de los usuarios, os dejo el enlace a su página, muy recomendable porque ahí podéis haceros una idea de lo mucho que ofrecen las termas de Outariz.

Este post ha sido redactado según el Código  de Confianza C0C.



NOTA (23/04/2012):

Tengo el placer de mostraros unas fotografías del interior de las termas de Outariz que nos ha cedido amablemente la Concellería de Turismo del Ayuntamiento de Ourense, la primera de ellas la habréis visto al inicio de esta entrada. ¿Un lugar maravilloso, no os parece?

Recepción de las termas
Terraza 



Nueva sección: Comiendo en...

Hoy iniciamos una nueva sección, "Comiendo en...". En ella trataremos de compartir, de manera amable, lugares en los hemos comido y que nos hayan causado una grata impresión. No nos centraremos sólo en grandes experiencias gastronómicas, con super chefs (que todo llegará), sino que os mostraremos locales en los que, por diversos motivos,  hemos disfrutado de momentos agradables  alrededor de la comida.
La primera entrada de esta sección corre a cargo de una nueva colaboradora, Ponseby. Creo que este blog está muy equilibrado: si Dospixels nos transporta a través de imágenes, veréis como Ponseby hace lo propio con las palabras!

domingo, 23 de octubre de 2011

"Dulce de membrillo de la señora Pilar", o "¡Cuánta ciencia en un membrillo!"

 
Esta semana una vecina nos ha regalado unos maravillosos membrillos, así que he aprovechado para elaborar dulce de membrillo. De todas las recetas que he ido conociendo, esta es  la que me pareció más sencilla.
Siempre me he preguntado por qué siguiendo una preparación similar con una gran variedad de frutas obtenemos resultados de consistencia tan distinta. La clave son unas sustancias presentes en las frutas, y en los membrillos en gran cantidad, llamadas pectinas.



NOTA: Sobre la pectina
El secreto de la consistencia de las mermeladas y del dulce del membrillo se encuentra en las pectinas, unos polisacáridos presentes en las frutas y que dan lugar a geles termorreversibles en presencia de azúcar y  un medio ácido. Por esta razón, frutas ricas en pectina como los higos, las manzanas o las ciruelas producen mermeladas de consistencia firme mientras que las frutas pequeñas, cerezas, tomates o uvas, todas ellas pobres en pectina, dan lugar a mermeladas de consistencia más suelta. El membrillo, es una de las frutas con mayor cantidad de pectina, de ahí que se puedan obtener unos bloques de dulce de membrillo de consistencia tan firme.
Es importante indicar que las frutas elegidas para la mermelada o el dulce de membrillo deben estar maduras y firmes. Las frutas que se pasan de maduración tienen poca pectina en estado apropiado para gelificar. También se debe tener en cuenta que una cocción prolongada de la pectina la degrada, por lo que si queremos aprovechar el poder gelificante de la pectina debemos evitar tiempos de cocción muy prolongados, y acelerar el enfriamiento del producto obtenido.

Ingredientes:
1 Kg de membrillo
750 g de azúcar

Preparación:
Lavamos muy bien los membrillos, de manera que le retiremos la pelusilla. Los troceamos y lo ponemos en una olla. Añadimos el azúcar sobre los membrillos y tapamos la olla. Dejamos en reposo 24 horas. A medida que transcurre el tiempo, veremos como el membrillo va liberando agua. Una vez transcurrido el día, cocemos el membrillo en su propia agua durante unos 50 minutos a fuego medio y con la olla destapada. Antes de triturar, se puede retirar y reservar un poquito de líquido, por si resultara demasiado fluído, y se va reincorporando si es necesario. Verter en un molde y dejar enfriar.


En primer término membrillo recién lavado. Detrás, membrillo sucio 
y lleno de pelusilla.



Trozos de membrillo flotando en el agua que han liberado(en las 24 h de
 reposo, los membrillos perdieron un 25% de su peso por el agua liberada)

NOTA DE CONSERVACIÓN:
El azúcar actúa como un conservante natural. Aunque las frutas tienen azúcares, estos no son suficientes para conservar mermeladas y dulces de frutas. Al añadir grandes cantidades de azúcar, se produce la liberación del agua contenida en la fruta. Este proceso se debe a que hemos provocado una diferencia de concentración de azúcares muy grande entre la fruta y su exterior: la pulpa liberará agua, de manera que la concentración de azúcar en su interior aumente mientras que en el exterior disminuya. Esta reducción de agua en los tejidos de la fruta impide el crecimiento microbiano y hace posible la conservación. Para que esto ocurra, se necesita que la concentración de azúcar alcance valores de un 60-70%. Con concentraciones menores, habrá que ayudar a la conservación  del dulce o la mermelada mediante otros medios, como la ausencia de aire, la acidez y la temperatura.
- Al eliminar el oxígeno, evitaremos el crecimiento de microorganismos aerobios como los hongos. De ahí que sea muy eficaz el envasado al vacío. En la conservación del dulce de membrillo, colocar una lámina de papel vegetal en la superficie expuesta del dulce, bien pegadita, protege de la formación de mohos.
- La acidez propia de algunas frutas las protege de la  proliferación de microbios. En este sentido el membrillo es un fruto muy ácido, razón por la que no se suele comer crudo.
- A bajas temperaturas todos los procesos se ralentizan: Por lo tanto, guardando el membrillo en la nevera estaremos potenciando su conservación. Si hemos preparado mucho dulce de membrillo, una buena opción  es congelar las piezas que no vayamos a consumir de inmediato.

Para la conservación de dulces de fruta, se suele recomendar usar el mismo peso de fruta y de azúcar. Como habréis visto, la receta que os propongo tiene menor cantidad de azúcar, por lo que como ayuda extra para su conservación cubro las piezas con papel vegetal y las guardo en la nevera.

Resultados:
Os muestro una foto del dulce de membrillo obtenido. Como véis, tiene un color rojizo, debido a la oxidación de los trozos de membrillo. Si preferís un membrillo más clarito, podéis añadir el zumo de un limón a los trozos de membrillo recién cortados. El aroma que desprende es una delicia.

Foto del bloque de membrillo
NOTA: Como el "modelo" se resistía a abandonar el molde, tuve que hacer uso de nuevo de la ciencia: como la pectina forma un gel termorreversible, calentando un poco se fluidificará de nuevo. De modo que coloqué el molde bajo el grifo del agua caliente un minutito (del revés, claro, para que no se trague toda el agua), et voilà!!!.

Conclusiones:
Está claro que es un producto bastante calórico por todo el azúcar que se le ha añadido, pero un poquito con un queso rico (os propongo un Arzúa Ulloa, un queso tetilla, o un queso do Cebreiro) está de rechupete.

martes, 18 de octubre de 2011

Mejillones ¿en vinagreta?


Aunque parezca una exageración, llevaba un buen rato pensando cómo titular esta entrada, porque aunque la receta es muy fácil de hacer, y coloquialmente los llamo "mejillones en vinagreta", ¿cómo los puedo llamar así, si no llevan ni gota de vinagre???.

Ingredientes:
1/2 kg de mejillones
1/2 cebolla
1/3 pimiento verde
1 huevo
1 hoja de laurel
Pimienta blanca
Aceite de oliva virgen extra


NOTA SOBRE LA CEBOLLA:
A mí me encanta la cebolla, pero cuando es muy fuerte, picante, al tomarla cruda no sólo enmascara el sabor de los otros ingredientes sino que además me provoca dolor de estómago. El picor de la cebolla, o acritud, se debe de manera simplificada a los compuestos sulfurados que la impregnan. Para el comprador, distinguir una cebolla fuerte, con picor, de una dulce, de bajo picor, no es una tarea simple: si bien hay unas variedades de cebolla más propensas que otras a acumular compuestos sulfurados, influyen otros muchos factores como el tipo de suelo de cultivo, las condiciones climáticas, tipo y cantidad de fertilizantes, condiciones de riego y de conservación (normalmente las cebollas pican más al aumentar el tiempo de conservación). 

Preparación:
Antes que nada cocemos el huevo y lo reservamos. Lavamos bien los mejillones, y los ponemos en una potita con una hoja de laurel. Cuando tengo a mano, también le echo un chorrito de vino blanco. Pero el laurel que no me falte!. Ponemos al fuego con la tapa puesta, y dejamos que se abran. Mientras, picamos muy fino la cebolla y el pimiento, y los ponemos en un bol. Añadimos  el huevo duro pelado y picadito (yo lo aplasto en un plato con un tenedor antes de añadirlo a la cebolla y pimiento). Aliñamos la mezcla con sal, pimienta blanca , el aceite de oliva virgen extra y una cucharada del agua en la que se abrieron los mejillones (es importante que la pasemos por un colador). Esta agua potencia el "sabor a mar" de la mezcla, pero hay que tener en cuenta que de por sí está bastante salada.
Mezclamos bien, y ponemos una cucharadita generosa sobre cada mejillón, a los que previamente habremos retirado una de las conchas y dispuesto en el plato en el que los vayamos a servir.

NOTA:
- Simplemente con cebolla y perejil (fresco) muy picaditos, el aceite de oliva virgen y el chorrito de agua de cocción, los mejillones están muy buenos (de pequeña casi siempre los tomaba así).
- Con pimiento rojo, o pimiento rojo y verde además de la cebolla resultan también muy sabrosos y vistosos.

Resultados:
Creo que el huevo cocido introduce una variante interesante en este plato, porque suaviza mucho el sabor del conjunto. Por lo demás, el plato resulta muy vistoso y sabroso.



Conclusiones:

Este es un  plato que no falla, en cualquiera de sus variantes. Los únicos "puntos críticos" a mi modo de ver: que los mejillones sean de calidad, y que la cebolla sea de una variedad dulce, para que no mate el sabor del conjunto.

viernes, 14 de octubre de 2011

Proyectos de calabaza


Tarta Tatín a mi manera



Buenos días a todos:

Hoy me levanté con ánimo anárquico y rebelde, y mientras hacía la compra se me ocurrió que  siempre quise hacer una Tarta Tatín: ya sabéis, esa tarta de manzana que parece que está hecha del revés y que fue cocinada por primera vez por las hermanas Tatín. Mi fascinación por esta tarta viene de haber visto cocinarla en algún programa de la tele hace muchos años, del que recuerdo unas manzanas de delicioso color caramelo. Pero ya os he dicho, hoy me siento un poco anárquica, así que leí el artículo de la wikipedia en el que explican la historia de la tarta y cómo se prepara, y con eso me lié la manta a la cabeza.
Mientras escribo estas líneas la tarta está en el horno, pero pienso colgar este post sea cual sea el resultado. Os contaré cómo la hice yo:

Ingredientes:

5 manzanas golden
15 ciruelas pasas deshuesadas
Coñac
caramelo líquido
Masa de hojaldre
50 g de mantequilla

NOTA sobre los ingredientes:
  1. Mis manzanas eran más bien pequeñas pero muy sabrosas.
  2. Decidí añadir ciruelas pasas porque: a) me gustan, b) tenía un paquetito en casa
  3. Del coñac lo que espero es que añada un poco más de gracia a las ciruelas.
  4. El caramelo líquido: supongo que es mejor hacerlo con azúcar y agua, pero la última vez me quemé un dedo, y me dolió lo suyo.
  5. La masa de hojaldre también la compré hecha, en la zona de refrigerados.
  6. Y sí, hoy usé mantequilla, las normas están para saltarlas ciertos días, y hoy toca.

Preparación:

Antes de nada puse en un cuenco las ciruelas con un chorretón de coñac.
Pelé y corte las manzanas (digamos que cada manzana la corté en 8 partes). En una sartén, puse la mantequilla a derretirse lentamente, y le añadí el caramelo líquido. Cuando mantequilla y caramelo se habían mezclado, añadí las manzanas en trozos, las salteé y las dejé un par de minutos en la sartén, siempre a fuego lento. Por último añadí las ciruelas con el coñac. Salteé de nuevo y dejé al fuego nuevamente un par de minutos.
Vertí la mezcla de la sartén sobre un molde para el horno, y lo cubrí con la masa de hojaldre. Hay que pinchar la masa de hojaldre para que no se hinche mucho.
En el horno, precalentado a 200 C, metí la tarta 20 minutos.

NOTA:
Por el olor que me llega mientras escribo estas líneas, creo que ya está lista. Voy a desmoldarla antes de que el caramelo se enfríe y sea misión imposible!.

NOTA TÉCNICA:
Parece ser muy importante en la elaboración de esta tarta poder caramelizar las manzanas en el mismo molde que va al horno. De esta manera, en el proceso de caramelizado ya se colocarían las manzanas en su disposición final y mucho más "apretujadas". No lo he podido hacer así porque ninguno de mis moldes para el horno son válidos para cocina de inducción.

Resultados:
Os muestro unas fotos a la espera de que se enfríe y se lleve a cabo la cata. De momento, os comento que tenía miedo de quemarme, por si al desmoldar la tarta saltaba caramelo hirviendo, y nada más lejos de la realidad. La tarta se desmoldó sin problemas, y de riada de caramelo, nada de nada.




NOTA:
Ya sé que son muchas fotos, pero me encanta el brillo acaramelado de las manzanas y las ciruelas.

Conclusiones:
El catador me comenta que de sabor le daría un 9,95 pero de presentación un 8! Le parece una presentación un poco desordenada, y unos trozos demasiado grandes. Una vez referidas las dificultades por la falta de un molde adecuado, decide subirme la calificación "por dificultades técnicas".
Por mi parte, creo que me quedé corta de manzana, creo que una genuína Tatín lleva mucha más.
Acompañamos la cata de Porto Calem Velhotes White, lo que ha convertido la introducción de estas conclusiones en todo un ejercicio de autocontrol (hip).


lunes, 10 de octubre de 2011

Básicos: Espárragos con salsa de huevo

Sé que siempre se dice lo mismo: "este entrante es muy sencillo, quedas muy bien, apenas manchas nada, está de rechupete...". Pero en este caso es cierto al 100%, y me baso en lo siguiente:

  1. Es una receta cero experimental. Yo diría que es de mi madre (ahora, me imagino que ella la vería en algún sitio), porque desde mi más tierna infancia he tomado los espárragos como os voy a contar. Es más, llegué a pensar que todos los niños en sus casas los tomaban así.
  2. Ya desde pequeña me encantaban: y ya se sabe que los niños son más bien difíciles con los vegetales.
  3. Todas las personas a las que les he servido los espárragos así, han quedado sorprendidos y con ganas de sopetear más. (Yo también estaba sorprendida de que no conociesen una receta tan simple, todos estábamos sorprendidos...).
  4. La parte más complicada de la receta es abrir la lata de los espárragos si no es de las que tienen abre fácil.

NOTA:
Quería contaros unas cosillas sobre los espárragos, pero no os hago esperar más, lo dejaré para otra entrada: he creado muchas expectativas, igual me excedí...

Ingredientes:

Espárragos en lata
2 huevos
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de estragón

(Con 1 huevo por comensal creo que está bien)

Preparación:

Cocemos los huevos. Una vez pelados, los trituramos con un tenedor en un cuenco o en un plato hondo. Añadimos la sal, el vinagre y el aceite. Servimos los espárragos acompañados de esta salsa.

NOTA: 
Es importante elegir el vinagre adecuado y aliñar siendo más generoso con el aceite que con el vinagre. Yo diría que 3-4 partes de aceite por cada parte de vinagre, pero lo reconozco, soy de las que pruebo antes de dar el visto bueno. En cuanto al vinagre, me gusta como queda con vinagre de estragón. Alguna vez probé a aliñar con vinagre de Módena, pero además de dar un sabor excesivamente dulzón, oscurecía mucho la salsa. 

Resultados:

Os dejo una foto del platillo en cuestión. La combinación es perfecta, y si tenéis a mano un pan rico el plan de cenita ligera se va a ver algo comprometido.

Receta simplificada desde la invención del abre fácil

Conclusiones:

Con todo lo que os dije al principio, ya sólo puedo añadir: probad y ya me contaréis.

jueves, 6 de octubre de 2011

Bon Vivant


Merluza cocida: sin prejuicios




A pesar del título de esta entrada (o precisamente por eso), reconozco que si no fuera por las circunstancias, posiblemente nunca se me hubiera ocurrido incluir una receta de merluza cocida.
Me explico: ya sea por el sobreesfuerzo gastronómico al que se ve sometido, sea por procesos naturales e inevitables, lo cierto es que mi catador voluntario tiene unos leves problemas estomacales y debe tomar una dieta más suave durante unos días. Así que hoy he cocinado merluza cocida, el plato por excelencia para estos casos. Pero sin duda es un plato delicioso que no debe ser relegado a estas ocasiones: ¡eliminemos los prejuicios!

Y aunque es cierto que parece un plato en el que no son posibles muchas variantes, a poco que preguntes a unas cuantas personas cómo lo preparan en su casa, verás que sí hay propuestas diferentes.

Ahora os cuento cómo he tomado desde mi infancia la merluza cocida y otras variantes que he ido descubriendo:

Ingredientes:

Merluza fresca
1 Puerro
3 Zanahorias
3-4 Patatas
1-2 hojas de laurel
Aceite de oliva
Sal

NOTA: 
Estos son los ingredientes básicos. Dependiendo de la variante por la que os inclinéis, será necesario algún ingrediente más.

Preparación:

En una olla con bastante agua ponemos un puerro (lo corto longitudinalmente en 4 partes), las zanahorias peladas y cortadas (igual que el puerro), un par de hojas de laurel, un chorrito de aceite de oliva y sal. Lo dejamos cocer despacito (la idea es que esté 15-20 minutos cociendo despacio para hacer un caldo rico). Añadimos entonces las patatas en trozos grandes. Dejamos cocer unos 15 minutos. Añadimos entonces la merluza y dejamos cocer 5-7 minutos más. Retiramos a una fuente y ¡listo!.


Sobre la presentación, os comento las alternativas que conozco:

  1. Espolvorear con un poquito de pimentón dulce y aliñar con aceite de oliva virgen extra en crudo. Para los amantes del ajo: se le puede añadir ajo finamente picado.
  2. Con mayonesa recién hecha: he de decir que nunca he sido una entusiasta de la mayonesa, pero hace unos años me propusieron acompañarla así, y la verdad es que está muy buena.
  3. Con ajada: esta es la opción que menos me gusta. Ya sabéis: doramos ajo en láminas en aceite, sin que se quemen, apartamos la sartén del fuego y añadimos una cucharada de pimentón dulce (es muy importante que tampoco se queme el pimentón).
  4. La opción sanita: con un chorrito de limón y aceite de oliva virgen extra.

NOTA 0:
Este plato estará tanto mejor cuanto mejor sea la merluza. Pedid a la pescadera que os la corte para cocer.    
No desechéis la cabeza: además de que se enriquecerá más el caldo resultante, para muchos los trocitos de carne de la cabeza son un manjar. Eso sí, entretiene un rato.

NOTA 1:
Esta forma de cocer la merluza la aprendí de mi madre. Entiendo que haya quien prefiera cocerla en agua con sal y punto, pero la diferencia es abismal y además de esta manera te queda un caldo de pescado riquísimo que puedes congelar para usar en otro momento.

NOTA 2:
Tradicionalmente, en mi casa a este plato le añadíamos las patatas enteras, bien lavadas y con monda (usábamos patatas medianas-pequeñas). Antes de servir se pelaban las patatas, y tengo que decir que el sabor de las patatas cocinadas así es muy diferente. Es uno de esos sabores que se me quedaron anclados en el cerebro. Ahora bien: si algún día intentáis cocinarlas así, las patatas han de ser de máxima confianza (por los fitosanitarios con los que puedan haber tratado la planta).

NOTA 3:
Sobre el caldo de pescado: Lo paso por un colador y lo guardo en el congelador. Es muy socorrido si otro día quiero hacer una sopa de pescado, fideuá...


Resultados: 

Os muestro una foto del plato. Por si os quedaba alguna duda, sirvo la merluza acompañada además de las patatas por las zanahorias y el puerro (no sólo son para dar sabor al caldo).


Sana y apetitosa es posible



Conclusiones:

La única pega de este plato es que está tan bueno que no despierta en mí ganas de experimentar variantes. Es un plato que no falla: ¡con y sin problemas estomacales!


lunes, 3 de octubre de 2011

El misterio de la "uva país"


Desde hace siete años, cada vez que llega el mes de septiembre, me pongo morada de "uva país". Están deliciosas. Y claro, me frustro: sólo las encuentro a la venta durante 2-3 semanas y ni siquiera las venden en cualquier tienda: normalmente las localizo en pequeñas fruterías de barrio o en las tiendas de comestibles de toda la vida de Santiago de Compostela. Vaya por delante: soy la primera en defender  que lo mejor es comer siempre los productos de temporada. Pero poder comer estas uvas sólo dos semanas al año... Así que me propuse saber más sobre estas uvas, con la esperanza de prolongar más tiempo el idilio. Es así como nació:

EL MISTERIO DE LA "UVA PAÍS"


Este es un misterio propio del mes de septiembre, y cierto es, ya estamos en octubre. Y es que no conseguí aclarar satisfactoriamente todas mis preguntas. Me debatía entre hacer pública mi ignorancia o permitir que lectores "connaisseurs" y generosos aclarasen mis dudas.

Reconocida mi ignorancia, me limito a exponer los hechos conocidos:
  1. Fuera de la comarca de Santiago, nunca antes había visto este tipo de uva.
  2. El nombre con el que se la conoce en los puntos de venta, es "uva país". Esto no es de mucha ayuda, porque el añadido "país" cambia de significado según la localidad en la que uno se encuentre.
  3. Hay quien la denomina "uva catalán". Esta parece una pista más fiable.
  4. En cuanto a la degustación: si cometes el error de intentar masticar un vago de esta uva, se te pone cara de haber chupado un limón. Es muuuyyy ácida.
  5. Los lugareños te cuentan el secreto de su deleite, que radica en la forma de comerla: se toma la uva, y se aprieta en la boca para que se separe la piel u hollejo de la pulpa. La piel se desecha y la pulpa completa, sin masticar, se traga. De este modo no se percibe la acidez, sólo el dulce y el sabor de la fruta.

NOTA 1:
En este punto os estaréis echando las manos a la cabeza: ¡tragarse la pulpa entera sin masticar, es un atentado contra el aparato digestivo!!!. Yo también lo pensé, pero de otra manera el sabor de esta uva cambia radicalmente. Además todas las normas tienen alguna excepción, y comer esta uva sólo se hace unos cuantos días al año...



NOTA 2:
Aunque pueda parecer un sistema de degustación lento y engorroso, he de decir que he sido testigo de cómo expertos consumidores hacen desaparecer un racimo en pocos minutos. Es un talento que se cultiva, como el de comer pipas.



    6. Os dejo una foto del fruto en cuestión, por si sirve de ayuda:


    Huidiza uva "país"



    Partiendo del nombre que le dan algunos consumidores a este producto, "uva catalán", encontré en internet algunos foros (especialmente el de la web infojardin.com) en el que comentan que hay uva catalán negro, rojo y blanco. Por las descripciones que allí se hacen, y en especial el comentario de que es "una magnífica uva de mesa", todo parece indicar que efectivamente se trata de uva catalán roja.
    Por lo que he leído en estos foros, la cepa de uva catalán roja es un híbrido productor directo (produce uva sin necesidad de injerto), un cruce de cepa americana y europea que se extendió en España como una solución a la viticultura en ambientes húmedos por su mayor resistencia a los hongos. Al considerarse más tarde una uva no apta para vinificación, decidió eliminarse (comentan que incluso la Unión Europea llegó a subvencionar el arranque de estas cepas). Por esta razón, ya sólo se encuentra en algunos lugares de Galicia, donde arraigó especialmente.


    Para terminar, os cuento que  ha llegado a mis oídos una curiosa historia sobre un vino local hecho de uva catalán roja, (y he probado el vino) de elevada graduación alcohólica y muy dulce, cuyo secreto dicen que está en la elaboración ya que según los lugareños está hecha de uva país y nada más. En fin, como os digo he probado el vino, es golosillo y alegra el espíritu, y si me percibís un poco escéptica es por aquello que me enseñaron de pequeña: "de onde non hai non se pode sacar". No entro en más detalles porque no quiero que me echen del pueblo...

    sábado, 1 de octubre de 2011

    La falsa panzanella



    Los que conozcáis este famoso plato toscano, diréis: ¡pero vaya que es falsa esta receta!. Para los que no la conozcáis aún, os cuento: se trata de una receta muy típica de la zona de la Toscana, un plato con el que se aprovechaba el pan reseco, ya que al parecer en su versión más primitiva consistía en pan, cebolla, ajo y aceite de oliva. En muchas recetas que circulan por Internet, veréis que es frecuente que lleve tomate, albahaca, apio, pepino y olivas, pero siempre manteniendo el pan como eje central.

    Sin embargo, debéis saber que tanto yo como uno de mis catadores habituales conocimos este plato en la Toscana, donde lo degustamos en varias ocasiones ya que nos entusiasmó, y en varios locales probamos una alternativa en la que el pan había sido sustituído por una especie de arroz integral muy sabroso. Si los toscanos hacen cambios tan drásticos en sus recetas típicas, por qué no atreverme yo? (sobre todo porque dudo que ningún Toscano lea estas líneas). Por si acaso me curo en salud, y la verdad por delante, esta receta la llamaré la FALSA PANZANELLA.


    A la hora de escribir estas líneas, he consultado diferentes recetas por Internet. Pero la versión que yo os voy a contar la elaboré recordando aquellos sabores que tanto me habían impresionado, en los que brillaban el tomate, el ajo, la albahaca fresca… y decidí sustituir al pan por cuscús.

    NOTA1: El pepino
    Tras la lamentable crisis veraniega del pepino, me resulta más duro decir lo siguiente: no soporto el pepino. En mi defensa diré que me sienta mal, tengo la sensación de llevar conmigo el pepino muchas horas después de haberlo comido. A los que os guste, añadidlo sin dudar a esta receta, cortadito en daditos muy finos como los demás ingredientes. Admito incluso que en Italia deben usar una técnica especial que desconozco para cocinarlo, ya que las distintas panzanellas que allí probé tenían un toque a pepino que le quedaba fenomenal y que no me sentaba mal. O eso, o era la felicidad del “dolce far niente” lo que anulaba sus contrapartidas.

    NOTA2: La albahaca fresca
    Imprescindible. Ya os he hablado anteriormente de la increíble diferencia entre la albahaca fresca y su versión deshidratada. Y para que no os desaniméis: cuando se me ocurrió preparar este plato, ya no tenía tiesto de albahaca, se me había secado. Cuando pensaba que no me quedaba más opción que esperar al siguiente verano, encontré albahaca fresca a la venta en la zona de ensaladas de mi supermercado¡

    Ingredientes
    (para 2 personas)
     

    Cuscús (100 g)
    2 Tomates frescos bien maduros
    Pimiento rojo y pimiento verde 

    Albahaca fresca
    Ajo
    Aceite de oliva virgen extra

    Sal



    Preparación
    Pelamos los tomates con un cuchillo. Al estar bien maduros suele ser fácil quitarle la piel. Cortamos la carne del tomate en daditios pequeñitos, y la ponemos en un bol. Añadimos pimiento rojo y pimiento verde cortado también en daditos finos: un trocito de ambos pimientos, la idea es que den sabor y color pero que en volumen el pimiento sea la la mitad que el tomate, aproximadamente. Añadimos sal, ajo y la albahaca, bien lavada y cortadita fina. Aliñamos con alegría con aceite de oliva virgen extra. Removemos bien todo lo anterior, y lo dejamos reposar mientras preparamos el cuscús.
     
    Para preparar el cuscús, hemos de seguir las indicaciones de la marca que usemos: en mi caso es muy sencillo, hiervo 100 ml de agua, la aparto del fuego y le añado 100 g de cuscús y un chorrito de aceite. Dejo reposar unos minutos y lo incorporo al bol con la mezcla anterior. Removemos bien, dejamos enfriar, y listo¡


    NOTA:
    La receta admite múltiples variantes: añadir un poquito de cebolla picada muy fina, pepino, apio, aceitunas… A voluntad de vuestra imaginación y gustos personales¡

    Resultados

    Como podéis ver en la imagen, es una ensalada muy sencilla, pero proporciona toda una explosión de sabores en la boca. El trocear finamente las hortalizas facilita que sus sabores se mezclen e impregnen el cuscús, que absorbe la mezcla de jugos y aliño. La textura del cuscús resulta muy agradable en el conjunto.

    Deliciosa y evocadora


    Conclusiones


    Es una ensalada de verano muy fresca, fácil y rápida de preparar.
    En cuanto al catador voluntario y a mí misma os diré que esta humilde ensalada nos ha permitido evocar los aromas y sabores de las maravillosas panzanellas Toscanas.


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