
Esta es la primera tarta de almendras o tarta de Santiago que cocino. Con esto os quiero transmitir lo fácil qué es prepararla. Como siempre, pero especialmente con recetas sin muchos componentes ni artificios, la elección de unos ingredientes de calidad es fundamental.
Si bien las tartas de almendra tienen un origen bastante remoto, la conocida decoración con la cruz de Santiago se debe a "Casa Mora" en Santiago, que empezó a hacerlo sobre 1925.
Ingredientes
250 g de almendra pulverizada
250 g de azúcar
5 huevos
Medio limón para ralladura
Mantequilla para engrasar el molde
Azúcar glas (pulverizado) para la cobertura
Preparación
1. Precalentamos el horno a 180º C, modo bandejas y ventilador
2. En un bol batimos bien los huevos con el azúcar
3. Añadimos la almendra pulverizada y la ralladura del limón y removemos cuidadosamente
4. Engrasamos con mantequilla un molde redondo de unos 22 cm de diámetro
5. Volcamos la masa en el molde e introducimos en el horno durante 30 minutos.
6. Comprobamos que está cocinada la tarta pinchando con una aguja gruesa
7. Sacamos del horno, dejamos enfriar y desmoldamos
8. Para decorar, colocamos sobre la tarta una plantilla de la cruz de Santiago, y espolvoremos el azúcar glas con ayuda de un colador
9. Retiramos la plantilla con cuidado. ¡Lista para servir!
NOTA: Opté por utilizar unas cruces más pequeñas (tenéis la plantilla aquí), pero en internet podéis encontrar muchas otras plantillas de mayor tamaño.
El camino de Santiago fue una peregrinación especialmente popular durante la Edad Media. Llegaban caminantes de toda Europa buscando el perdón de sus pecados afrontando un largo camino sin apenas medios y con muchos peligros. Uno de los alicientes para afrontar este largo viaje, pudo ser la mejoría experimentada por muchos peregrinos aquejados por el llamado "fuego de San Antonio", hoy conocido como ergotismo, a medida que se aproximaban a Santiago. Esta enfermedad provoca alucinaciones, convulsiones y gangrenamiento de las extremidades, y está causada por las toxinas que produce un hongo, el cornezuelo. Este hongo prolifera en ambientes húmedos en cereales y hierbas, y especialmente bien en el centeno. Los peregrinos de países del norte de Europa, en los que por las condiciones de humedad y temperatura no se da bien el trigo, pero sí el centeno, que admite condiciones de cultivo más duras, comían habitualmente pan de centeno y estaban más expuestos a esta enfermedad. A medida que avanzaban por el camino de Santiago, más al sur de Europa, y consumían pan de centeno sano, pero sobre todo aumentaba en su dieta el pan de trigo, veían como mejoraba su enfermedad.
Si queréis leer más sobre el cornezuelo, el ergotismo y el camino de Santiago, visitad esta página del interesantísimo blog del neurobiólogo y escritor José R. Alonso.


