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Bizcocho de yogur de claras


Por fin me decido a mostraros mi primer experimento serio en la repostería libre de colesterol. O quizás debería decir repostería baja en materia grasa. Y es que sobre el consumo de huevos y su relación con el colesterol en sangre parece que no está todo dicho.

Así que, para que está entrada no pierda vigencia con la llegada de nuevos estudios, lo llamaré  bizcocho con menor materia grasa.

Usé como inspiración el archiconocido bizcocho de yogur, invento universal donde los haya: el secreto de su éxito tiene mucho que ver la sencillez a la hora de medir los ingredientes, no os parece?. Mi variante, sin huevos enteros, sólo con claras, ya la hice unas cuantas veces, y está bastante bueno: tanto para un desayuno cotidiano como para usarlo como base para una tarta.

Ingredientes:

Yogur natural desnatado
3 medidas de harina
2 medidas de azúcar
1 sobre de levadura en polvo
Esencia de vainilla
Aceite de girasol
Leche 
6 claras de huevo
Mantequilla o margarina para untar el molde


Por si alguien aún no lo sabe: el vaso del yogur es lo que usaremos para medir la harina, el azúcar y el aceite. Cuando digo "2 medidas de azúcar", me refiero a dos vasos de yogur de azúcar, y así sucesivamente.


NOTA SOBRE LOS INGREDIENTES:
- Aquí os podéis inventar mil y una variantes: el yogur y la leche los uso desnatados, por seguir con la filosofía de "bajo en grasa", ahora bien, cada uno es libre hasta de si quiere usar sus equivalentes enteros o incluso yogures de sabores.
 - En cuanto a la harina: normalmente uso de trigo, pero ya he probado a hacerlo con harina integral de trigo y también da buen resultado.
- Al no llevar las yemas del huevo, este bizcocho queda paliducho por dentro: podemos sustituir el azúcar blanco por azúcar moreno de caña, que le da a la masa un color tostadito.
- Las claras de huevo: se venden embotelladas en la zona de refrigerados. Concretamente yo las compro en Mercadona. 
-Aceite: tengo claro que para repostería yo prefiero el aceite de girasol, porque el aceite de oliva, aun el de  0,4 grados, le da un sabor demasiado intenso al bizcocho. Es cuestión de gustos. Además, para disminuir un poquito más la materia grasa de este bizcocho, en vez de usar el vaso de yogur lleno de aceite, uso 2/3 de aceite y 1/3 de leche.
-Sobre la esencia de vainilla: también depende de vuestros gustos personales, se le puede poner esencia de anís, ralladura de limón o naranja...

Preparación:

En un bol se van añadiendo de manera sucesiva, y batiendo continuamente, el yogur, 2 medidas de azúcar, 1 medida de aceite y leche, 3 medidas de harina, 1 sobrecito de levadura y 2 cucharaditas de café de esencia de vainilla. 
En otro bol, montamos a punto de nieve fuerte 6 claras de huevo. Contar con ayuda mecánica hará que este bizcocho lo hagáis en un periquete o que acabéis con agujetas en el brazo¡ (yo soy muy vaga, uso batidora). Cuando las claras están listas (las claras no se escurren al inclinar el bol), las vamos añadiendo poco  a poco a la masa que tenemos preparada, y moviendo la masa con mucho cuidado. 

NOTA SOBRE LAS CLARAS A PUNTO DE NIEVE:
Al batir las claras hasta el punto de nieve no hacemos otra cosa que encerrar aire en las claras. Este aire hace a los bizcochos mucho más esponjosos. Incluso hay bastantes recetas  en las que se prescinde por completo de la levadura en polvo (que lo que hace es liberar burbujas de dióxido de carbono que se expanden con el calor), usando en su lugar las claras a punto de nieve. Ahora bien, incorporar las claras a punto de nieve al resto de la masa sin que las claras pierdan aire es un proceso lento y cuidadoso. Para que nos entendamos, si las añadimos batiendo enérgicamente, allá se nos fue el aire que habíamos encerrado¡¡¡

En un molde bien engrasado, vertemos la masa resultante y horneamos en el horno previamente precalentado a 180 C (unos 10 minutos, yo lo suelo encender justo antes de empezar a batir las claras) durante unos 35 minutos. Ya sabéis, es importante no abrir el horno en los primeros 25-30 minutos. Antes de apagar el horno, comprobamos que la masa está cocinada introduciendo un palillo largo, que debería salir limpio y seco cuándo el bizcocho está listo.

Resultados:
Os muestro unas fotografías del aspecto que tiene: por fuera, parece un bizcocho de yogur de toda la vida. Al corte, puede parecer un poco descolorido. El corte interior que os muestro tiene un color  más atractivo ya que lo hice con azúcar moreno y harina integral.

En cuanto al sabor, no se echan de menos las yemas de huevo: en el paladar se tiene cierta sensación grasa, sólo que más reducida.

Aspecto externo del bizcocho sin yemas: aparente normalidad
Corte del bizcocho: versión con harina integral y azúcar moreno


Conclusiones:


Ya  he hecho varias veces esta receta, incluso modificando el tipo de harina y el azúcar,  Y lo he utilizado como base para la tarta de cumpleaños de uno de mis colaboradores. Señal de que no está tan malo, no?






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