Sé que siempre se dice lo mismo: "este entrante es muy sencillo, quedas muy bien, apenas manchas nada, está de rechupete...". Pero en este caso es cierto al 100%, y me baso en lo siguiente:
- Es una receta cero experimental. Yo diría que es de mi madre (ahora, me imagino que ella la vería en algún sitio), porque desde mi más tierna infancia he tomado los espárragos como os voy a contar. Es más, llegué a pensar que todos los niños en sus casas los tomaban así.
- Ya desde pequeña me encantaban: y ya se sabe que los niños son más bien difíciles con los vegetales.
- Todas las personas a las que les he servido los espárragos así, han quedado sorprendidos y con ganas de sopetear más. (Yo también estaba sorprendida de que no conociesen una receta tan simple, todos estábamos sorprendidos...).
- La parte más complicada de la receta es abrir la lata de los espárragos si no es de las que tienen abre fácil.
NOTA:
Quería contaros unas cosillas sobre los espárragos, pero no os hago esperar más, lo dejaré para otra entrada: he creado muchas expectativas, igual me excedí...
Ingredientes:
Espárragos en lata
2 huevos
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de estragón
(Con 1 huevo por comensal creo que está bien)
Preparación:
Cocemos los huevos. Una vez pelados, los trituramos con un tenedor en un cuenco o en un plato hondo. Añadimos la sal, el vinagre y el aceite. Servimos los espárragos acompañados de esta salsa.
NOTA:
Es importante elegir el vinagre adecuado y aliñar siendo más generoso con el aceite que con el vinagre. Yo diría que 3-4 partes de aceite por cada parte de vinagre, pero lo reconozco, soy de las que pruebo antes de dar el visto bueno. En cuanto al vinagre, me gusta como queda con vinagre de estragón. Alguna vez probé a aliñar con vinagre de Módena, pero además de dar un sabor excesivamente dulzón, oscurecía mucho la salsa.
Resultados:
Conclusiones:
Con todo lo que os dije al principio, ya sólo puedo añadir: probad y ya me contaréis.