
En verano me encanta disfrutar de las frutas del bosque: frambuesas (en realidad cultivadas), arándanos, moras... Aunque todavía faltan unos meses para salir a recoger arándanos silvestres, su versión cultivada empieza a tomar posiciones en los supermercados.
Estos arándanos negros fueron "recogidos" mucho más rápido y cómodamente en el estante de un supermercado. Son bastante más grandes (el doble y algunos incluso diría que el triple de grandes) que los arándanos negros silvestres que recolecto en verano. Con esta bandeja preparé una docena de muffins.
1 huevo
75 g de aceite de girasol
145 g azúcar
240 g harina
160 g leche
1 sobre levadura Royal
125 g de arándanos frescos
Para la cobertura:
50 gr. de harina
35 gr. de mantequilla fría
25 gr. de azúcar moreno
Para la cobertura:
50 gr. de harina
35 gr. de mantequilla fría
25 gr. de azúcar moreno
Preparación
∞ Para la cobertura: mezclamos mantequilla, harina y azúcar con los dedos. Lo guardamos en un recipiente cerrado en la nevera (el que me sobró lo utilicé unos días después sin ningún problema)
∞ Precalentamos el horno a 200 º C
∞ Lavamos los arándanos y los secamos cuidadosamente, sin aplastarlos
∞ En un bol batimos levemente el huevo con el aceite, la leche y el azúcar∞ Precalentamos el horno a 200 º C
∞ Lavamos los arándanos y los secamos cuidadosamente, sin aplastarlos
∞ Añadimos entonces la harina y la levadura. Mezclamos para homogeneizar los ingredientes, pero sin batir demasiado enérgicamente la masa
∞ Añadimos por último los arándanos: si alguno es muy grande, lo podemos cortar a la mitad con un cuchillo bien afilado
∞ Rellenamos los moldes (hasta dos tercios de la altura más o menos)
∞ Espolvoreamos la superficie de los muffins con el preparado de cobertura que hemos preparado antes y horneamos unos 20 minutos
∞ Cuando estén tibios los desmoldamos
∞ Añadimos por último los arándanos: si alguno es muy grande, lo podemos cortar a la mitad con un cuchillo bien afilado
∞ Rellenamos los moldes (hasta dos tercios de la altura más o menos)
∞ Espolvoreamos la superficie de los muffins con el preparado de cobertura que hemos preparado antes y horneamos unos 20 minutos
∞ Cuando estén tibios los desmoldamos
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| Muffins de arándanos |
Muchas de las frases hechas destinadas a mejorar nuestra alimentación, hacen referencia a la variedad y a la moderación. El "un poco de todo, mucho de nada" parece una máxima razonable. Otra norma fácil de seguir, es la de "cinco al día", referida al número de frutas y verduras que deberíamos consumir al día pero también a los colores que deberían encontrarse (de manera natural) en nuestra dieta: blanco, amarillo-naranja, rojo, verde y azul-morado. Y es que los colores de frutas y verduras nos están informando de sustancias presentes en su composición y de gran interés para nuestro organismo: antioxidantes, antiinflamatorios...
Así, en los alimentos azul-morados como los arándanos, berenjena, col lombarda, remolacha, mora, uva tinta encontramos antocianina y quercetina.
En los de color rojo (pimiento rojo, tomate, cerezas, fresa, frambuesa, sandía...) antocianinas y licopeno.
Los alimentos amarillo-naranja (naranja, limón, zanahoria, mandarina, piña, melocotón, calabaza...) son ricos en carotenoides, luteína, vitamina A, B y C.
Los alimentos de color verde (acelga, brécol, lechuga, espárrago verde, aguacate, kiwi, uva blanca... ) son ricos en isoflavonoides, luteína, ácido fólico.
Alimentos blancos como el ajo, cebolla, puerro, coliflor... contienen un compuesto sulfuroso llamado alicina.
Sin extendernos en los beneficios de cada una de estas sustancias químicas en la alimentación, sí conviene recordar que en general, muchas de ellas se ven mermadas por procesados a elevada temperatura.


