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Unas alcachofas muy entretenidas


Me encantan las alcachofas: frescas y en conserva. Hay productos que en conserva son muy fieles al producto fresco, y otros como la alcachofa, en que aparecen unos matices totalmente diferentes. Pues aún así, pareciendo dos productos diferentes, me encantan.

La propuesta que os dejo hoy tiene muy poca receta, es muy simple, pero es la manera en que yo empecé a tomar alcachofas frescas de pequeña, algunas de las cuales incluso crecían en el huerto de casa. Y lo de entretenidas ya lo veréis, pero salvando las distancias con el símil, es como cuando te recreas comiendo nécoras: los bocados son pequeñitos, pero muy sabrosos.



Ingredientes

Alcachofas
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre

Preparación
1. Se lavan las alcachofas y se le recortan un poco las hojas
2. Se ponen a cocer en agua con sal unos 15-20 minutos hasta que al pinchar el corazón esté tierno: Si os molesta en ennegrecimiento de las alcachofas (a mi no excesivamente), podéis frotar las alcachofas con zumo de limón antes de meterlas en el agua.
3. Poner las alcachofas en un recipiente con las hojas hacia abajo para que no queden aguadas
4. Preparar una vinagreta con tres partes de aceite por una de vinagre y sal.
5. Disfrutad con calma del sabor de las alcachofas: id arrancando las hojas de la alcachofa y mojando el extremo pegado al corazón en la vinagreta. A medida que avanzamos al corazón de la alcachofa, los deliciosos bocados van creciendo. 

Posiblemente hayáis oído en muchas ocasiones que no se debe cocer alcachofas en ollas de aluminio. Efectivamente, el ácido de los vegetales, y los ácidos en general reaccionan con el aluminio no anodizado. Tanto es así, que cuando ya hace muchos años se empezaron a utilizar las ollas de aluminio en la cocina, se recurría al truco de cocer ruibarbo en estas ollas para limpiarlas, ya que el ácido oxálico del ruibarbo disolvía la capa superior del metal.
En la actualidad los recipientes de aluminio suelen estar anodizados, recubiertos con una capa de óxido de aluminio que les hace mucho más resistentes a las sustancias ácidas.

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