Hoy os propongo un plato con el que de manera fácil, rica y rápida solucionar un plato principal, y cuyo ingrediente protagonista es el lacón cocido. Al hacer comida para dos, comprenderéis que no me he dedicado a cocer una pieza entera, ¡compré un poquito ya cocido!. Conseguí el lacón en una charcutería especializada, como era una pieza con hueso me lo cortaron a cuchillo. Os lo corten a máquina o cuchillo, lo importante es que no lo corten demasiado fino. Con lonchas de 2-3 mm de grosor está bien.
NOTA:
El fiambre, como en este caso el lacón, deben ser consumido en el día o al día siguiente de haber sido cortado. Debemos tener en cuenta que una vez loncheado, la superficie de producto expuesta al aire es muchísimo mayor que en la pieza entera, lo que acelera y favorece la oxidación y la proliferación microbiana.
Ingredientes
300 g de lacón cocido
4 pimientos verdes (usé pimientos italianos)
4 pimientos del piquillo enteros en conserva
3 patatas medianas
1 manojo de nabizas
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimentón dulce
Preparación
Lavamos bien las nabizas, los pimientos y las patatas. Para este plato, me gusta cocer las patatas con piel, pero para ello es importante que las patatas sean de confianza (libres de fitosanitarios). Ya sabéis, en caso de duda las pelamos.
Las nabizas bien lavadas y troceadas, las cocemos en agua con un chorrito de aceite y sal. Una vez cocidas, las escurrimos muy bien. Después, las ponemos al fuego para que se evapore el agua que le quede (es muy desagradable que la verdura esté empapada y el agua baile por el plato!)
Las patatas las cocemos en una pota aparte en agua con sal. Tened en cuenta que si las cocéis enteras le llevará más tiempo!. Una vez cocidas, le retiramos la piel y las cortamos en trozos grandes.
Aparte, freímos los pimientos verdes: a mí me gusta freírlos cortados en tiras.
Ya sólo falta presentar los ingredientes: en la fuente colocamos las lonchas de lacón, las patatas, los pimientos verdes y rojos y las nabizas. Espolvoreamos con el pimentón dulce el lacón y las patatas y rociamos con un chorrito del aceite usado para freír los pimientos. Y a disfrutar!
Resultados
Como veis hoy me esmeré un poquito más con la presentación. Esas nabizas tan perfectamente colocadas tienen explicación: usé un molde de emplatar. La composición le gustó tanto al catador, que ya sin probarlo lo tenía en el bolsillo!. El plato no defraudó para nada, y aunque cada ingrediente aportaba algo al conjunto, nombramos secundario de lujo a los pimientos verdes fritos.
Conclusiones
Un plato fácil y resultón. Si tenéis el día muy vago, incluso se podría usar como verdura grelos en lata.


