Como os comentaba hace unas entradas, me estoy aficionando cada vez más a pinchos, tapas y tostas. Así que con la excusa de una visita especial en casa, me decidí a solucionar la cena con una selección de algunos pinchos y tapas. No sé a vosotros, pero a mis comensales-catadores los dejé impactados con la presentación!
La banderilla de tomate cherry con queso y anchoa ya es una vieja conocida. Os conté cómo la preparo en una de las primeras entradas de este blog. En esta ocasión, el sabor resultó beneficiado del uso de albahaca fresca.
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| Banderitas de cherry salpicadas de albahaca fresca asomando en primer plano |
En cuanto a las tostas que las acompañan en el plato, os cuento:
Tostas de salmón, crema de castaña y miel:
Esta combinación de sabores me impactó en el último certamen de tapas celebrado en Ourense en el marco del "Outono Gastronómico" y del que os hablé hace unas semanas.
Ingredientes:
Salmón ahumado en láminas
Puré de castañas
Miel
Rebanadas de pan
NOTA:
Como siempre, para que las cosas salgan bien, hay que cuidar los ingredientes. Creo que un buen pan marca una gran diferencia. Vale que está en todas las tostas pero no parece el protagonista de ninguna, pero no lo convirtamos en el malo de la película eligiendo un mal pan¡. En cuanto al puré de castañas, compré uno comercial, no lo preparé yo. Y la miel: yo siempre utilizo mieles de Galicia. En toda España se elaboran mieles muy buenas, fijaos en la procedencia, este dato aparece en la etiqueta. La miel es producida por las abejas a partir del néctar de las flores, por lo que las características físicas, químicas y organolépticas de la miel vendrán determinados por el tipo de néctar que recogen las abejas, y en consecuencia del medio natural que las rodea. De ahí lo interesante de tener un poco de control sobre la procedencia de la miel!.
NOTA 2: CURIOSIDADES SOBRE LA MIEL
Hace unas semanas, a raíz de una receta para elaborar dulce de membrillo, os comentaba el secreto de conservación de este producto y de otros como las mermeladas: su alto contenido en azúcar y reducida presencia de agua. La salvaje diferencia de presión osmótica entre los organismos vivos “visitantes” como las bacterias y estos alimentos saturados o casi de azúcar hacen inviable su supervivencia. Y es que ya se sabe, sin agua disponible no hay vida!
Pues esto mismo ocurre con la miel, que de manera simple podemos ver como una mezcla saturada de dos azúcares, glucosa y fructosa, en la que el contenido en agua no suele superar el 18%. Esta es la razón de que, almacenada en condiciones adecuadas, la miel se conserve en buen estado durante mucho tiempo (dicen que la miel de más de 30 siglos encontrada en la tumba del faraón egipcio Tutankamon se encontraba en perfecto estado. Aunque si os digo la verdad yo no me siento muy inclinada a comprobarlo).
Estas propiedades conservantes de la miel eran conocidas desde la antigüedad: por lo visto, para trasladar el cuerpo de Alejandro Magno de Babilonia, donde murió, a Macedonia (aunque finalmente acabó en Alejandría) hace más de 23 siglos, conservaron su cuerpo sumergido en miel en una arca de arcilla.
NOTA 2: CURIOSIDADES SOBRE LA MIEL
Hace unas semanas, a raíz de una receta para elaborar dulce de membrillo, os comentaba el secreto de conservación de este producto y de otros como las mermeladas: su alto contenido en azúcar y reducida presencia de agua. La salvaje diferencia de presión osmótica entre los organismos vivos “visitantes” como las bacterias y estos alimentos saturados o casi de azúcar hacen inviable su supervivencia. Y es que ya se sabe, sin agua disponible no hay vida!
Pues esto mismo ocurre con la miel, que de manera simple podemos ver como una mezcla saturada de dos azúcares, glucosa y fructosa, en la que el contenido en agua no suele superar el 18%. Esta es la razón de que, almacenada en condiciones adecuadas, la miel se conserve en buen estado durante mucho tiempo (dicen que la miel de más de 30 siglos encontrada en la tumba del faraón egipcio Tutankamon se encontraba en perfecto estado. Aunque si os digo la verdad yo no me siento muy inclinada a comprobarlo).
Estas propiedades conservantes de la miel eran conocidas desde la antigüedad: por lo visto, para trasladar el cuerpo de Alejandro Magno de Babilonia, donde murió, a Macedonia (aunque finalmente acabó en Alejandría) hace más de 23 siglos, conservaron su cuerpo sumergido en miel en una arca de arcilla.
Preparación:
Sobre unas rebanadas de pan finas (tostarlas o no lo dejo a vuestra elección) ponemos una capa generosa de puré de castañas. Sobre ella ponemos las láminas de salmón, y las adornamos con un chorrito generoso de miel.
Para los que tengáis la tentación de no poner miel: en mi opinión (y la de mis catadores) la miel destaca mucho más con el salmón que el puré de castañas, no es un simple adorno¡
Tostas de lacón y jamón serrano con pimientos y huevo de codorniz
En esta mezclé uno de mis aromas favoritos, el de los pimientos verdes fritos con embutido. El "acabado" con huevo de codorniz me hizo ilusión, nunca antes los había utilizado!
Ingredientes:
Lonchas de embutido de lacón de cerdo
Jamón serrano
Pimiento verde (variedda italiana)
Huevos de codorniz
Pan
Aceite
Pimentón dulce
Sal
Preparación
El pimiento verde (previamente lavado y bien seco) lo cortamos en tiras pequeñas y las freímos en abundante aceite. Cuando estén doradas las retiramos a un plato y le añadimos un poquito de sal (con moderación, pues la tapa lleva jamón). En la rebanada de pan colocamos una lámina de embutido de lacón. Sobre esta unas tiras de pimientos verdes fritos, y por último un poco de jamón serrano en tiras pequeñas. (no os quiero recordar lo desagradable que puede ser comer una tosta que lleve una lámina de jamón grande, en una pieza, y desmontar toda la tosta al lanzar el primer mordisco).
Para terminar la tapa, la coronamos con un huevo de codorniz que habremos freído (si lo hacemos en el aceite donde freimos los pimientos tomará un sabor delicioso) y espolvorearemos el huevo con una pizca de pimentón dulce.
Como era la primera vez que usaba huevos de codorniz, sólo se lo puse a la mitad de las tostas.
Conclusiones
No quiero sonar inmodesta, pero vaya si triunfé!


