Después de unas agradables vacaciones, aquí estoy de vuelta. Bueno, hace ya unos cuantos días que estoy de vuelta, pero distracciones varias, y sobre todo un profundo dilema, me habían impedido contaros alguna de mis experiencias culinarias...
Y es que a mi modo de ver, en cuanto al blog he acabado el año muy arriba: que si la entrevista para "El rincón de Galicia", que si los 100 primeros seguidores, un premio con el que me siento profundamente identificada, el "Black Sheep" (al cual por cierto aún le tengo que hacer los honores), y la hilarante, desternillante, apoteósica aventura de Ponseby y sus Iron Cakes, con las maravillosas fotos de Dospixels...
Cómo no va a ser dificil retomar el blog en este nuevo año!!!! Y con la dificultad añadida de que tras los pequeños (en serio, pequeñitos...) excesos cometidos durante las fiestas, tanto yo como mi pandilla de catadores voluntarios, comenzamos el año un poco inapetentes, pidiendo verduritas y platos suaves...
En fin, buscando una receta que estuviese a la altura para estrenar el blog en 2012, decidí tomármelo con naturalidad, como la vida misma, y plantaros un pescaíto al horno, todo un príncipe azul, una brillante caballa.
NOTA:
Hasta no hace mucho, en los 90, los pescados azules eran desaconsejados por su alto contenido graso. Es cierto que los pescados azules tienen un mayor contenido en grasa (más de un 5 % , frente al 2 % de los pescados blancos). Precisamente es este mayor contenido graso el que le da ese aspecto externo azulado a especies como el jurel, la caballa, sardina...
Sin embargo, estas grasas, principalmente insaturadas, hacen de estas especies alimentos muy recomendables: recientes estudios parecen mostrar una incidencia positiva del consumo de pescado azul en diferentes enfermedades cardiovasculares.
Ingredientes
2 caballas
1 cebolla
Medio pimiento rojo y medio pimiento verde
2 patatas grandes
Sal
Laurel
Estragón
Aceite de oliva
Preparación
Sofreímos la cebolla en juliana, con los pimientos cortados finos. Salpimentamos y dejamos que se cocinen lentamente unos minutos (intentaremos que no se doren mucho, sino que se vayan haciendo lentamente). Añadimos las patatas, peladas y fileteadas en lonchas de 3-4 mm, y dejamos que se cocine unos diez minutos.
Mientras tanto, precalentaremos el horno a 200 C. En una fuente ponemos las patatas con cebolla y pimientos. El pescado, abierto a lo largo en dos, lo salamos y espolvoreamos con estragón y lo ponemos con una hoja de laurel sobre el lecho de patatas, cebolla y pimiento con la piel mirando al exterior (para evitar que el pescado se reseque en exceso). Echamos un chorrito de aceite sobre el pescado e introducimos en el horno durante unos 20 minutos.
Resultados
Aquí os dejo un par de fotos del plato: como podéis ver uso una fuente con suficiente profundidad y con largo adecuado para el pescado, considero que en una fuente excesivamente grande el horneado resecaría en exceso el pescado.
De esta misma manera podemos cocinar jurel, pancha (chopa)...
Conclusiones
Tanto a mí como al catador nos encanta el pescado al horno, y el acompañamiento a veces es tan apreciado o más que el propio pescado... no os digo más!